Archivo del sitio

La Teletransportación: ¿Realidad o ficción?

¿Quien no ha llegado tarde alguna vez a una cita importante?, puedo asegurar que usted amable lector al igual que yo hemos asistido tarde al colegio, la universidad, el trabajo, etc., etc., etc., y muchos etcéteras mas, el ritmo de vida que todos llevamos en esta sociedad nos ha obligado a “movernos rápido”, todos tenemos muchas cosas que hacer durante el día (que cada vez nos parece mas corto) y para poder cumplir con todo lo que debemos, siempre nos encontramos viajando de un lugar a otro lo mas rápido posible, para ello recurrimos a varios medios de transporte como lo son: las bicicletas, automóviles, motocicletas, autobuses, trenes, barcos y aviones.

Pero la mente humana se ha encargado de abrir nuevas vías,  que sean mucho mas rápidas y de ser posibles instantáneas para que de esa manera tengamos un poco mas de tiempo para cumplir con nuestro trajín diario. Y es en ese instante que aparece en escena la Teletransportación. 

¿Pero qué tal si pudiésemos reemplazar ese “movernos rápido” por un “movernos instantáneamente”?

ORIGEN DEL TERMINO 

Literalmente Teletransportación quiere decir: “desplazar a distancia”. Lo cual nosotros entendemos como un desplazamiento que se produce sin necesidad de establecer contacto físico directamente con el objeto para que este se mueva. 

El termino “Teletransportación”, fue acuñado en el año 1930 por un reconocido investigador y escritor de la época, un tal Charles Fort de origen estadounidense, quien se dedicaba al estudio de los hechos que la ciencia de la época no podía solucionar.

Fort utilizo esa palabra para describir una supuesta conexión entre unas misteriosas desapariciones y apariciones que sucedían en varias partes del mundo. 

TELETRANSPORTACIÓN Y CIENCIA FICCIÓN

Si se descubriera la forma de transportar al instante a una persona o un objeto de un lugar a otro, seria sin lugar a duda una tecnología que cambiara el curso de toda nuestra civilización. Aunque todos los medios de transporte (las industrias que sirven y en las que se basan dichos sistemas) que actualmente son utilizados serian completamente obsoletos.

Imagínese un día normal, la alarma de su smartphone no funciono, se despierta tarde, se levanta y se viste lo mas rápido que puede, apenas si se acomoda el cabello (si es que lo tiene), engulle a toda prisa una rebana de pan tostado y bebe un sorbo de su taza de café, pero espere… usted no tiene que conducir al trabajo, simplemente se sienta en su sillón y presiona un botón e instantáneamente se encontrara sentado en la silla de su oficina, frente al ordenador listo para empezar a trabajar. 

Seria algo increíble y muy cómodo que la vida real fuese de esa manera, pero es una pena que simplemente sea parte de una renombrada cinta del genero favorito de los Frikis (me incluyo)… La gloriosa Ciencia Ficción.

Quizas la idea de teletransportación mas temprana que incursionó en la ciencia ficción es el cuento “The man without a body” que traducido es: “El hombre sin un cuerpo”  escrito por David P. Mitchell que relata la historia de un científico que logra descubrir un metro para desarmar los átomos de su gato y transmitirlos por uno de sus cables de telégrafo  pero debido a su mala suerte, cuando intenta hacerlo con su cuerpo, la batería de su telégrafo se agota cuando solo había transmitido su cabeza, falleciendo en el intento.

Pero la sociedad en general no adopto la idea de la teletransportación hasta que la famosa serie de 1966,  Star Trek y sus películas fueron lanzadas al aire.

Y es en esa serie que se introdujo la figura de un dispositivo que hacia posible la teletransportación llamado “transportador”, teóricamente consiste en una técnica de escaneo que permite determinar la posición de las partículas del objeto, desmantelarlo y enviarla a través de un rayo a un puno definido donde se ensamblaran nuevamente.

Si nos ponemos a pensar en detalle todo lo que eso implica, llegamos a la conclusión de que el cuerpo de una persona esta compuesto por billones de billones de átomos. Y por cada uno de ellos, se debe de reproducir con absoluta exactitud su posición, el espín de cada electrón, cada una de las estructuras moleculares y ademas las formas en que todo esto interacciona entre si, como se esta moviendo, como están vibrando, todas las velocidades exactas y muchas cosas mas. 

Aunque un dato curioso es que en la serie de “Star Trek” se utilizo el concepto de la teletransportación  porque no se contaba con el presupuesto necesario como para recrear los despegues y aterrizajes de las naves en los planetas. 

Y mas recientemente, en la serie televisiva que ha causado una revolución en concepto de ciencia y comedia, “The Big Bang Theory”, en uno de sus episodios el físico teórico Sheldon Cooper define lo que es la teletransportación:

Aunque una máquina teletransportadora pudiera determinar el estado cuántico de la materia de un individuo, en realidad no estaría teletransportándolo, sino destruyéndolo en una ubicación para luego recrearlo en otra.

TELETRANSPORTACIÓN Y CIENCIA REAL

Aunque todo eso parezca una tarea prácticamente imposible de llevarse a cabo, desde el punto de vista científico, “no existiría ninguna limitación física natural por la cual no pudiese realizarse”.

Después de todo, si podemos efectuar dicho procedimiento con un único átomo (y más adelante veremos que puede hacerse y se ha hecho) no debería haber una limitante natural que nos impida hacerlo con un objeto macroscópico, como un ser humano. Lo que si existen, por lo menos en la actualidad, son limitaciones tecnológicas que nos impiden poner todo esto en práctica.

La principal limitación tecnológica que tenemos actualmente esta relacionada directamente con la capacidad de almacenamiento de información. Imaginemos que al convertir todos los átomos de nuestro cuerpo en energía  deberíamos de almacenar toda la información relativa a cada uno de estos, para poder recuperarse nuevamente en el lugar de destino. El problema directo es que el teletransporte de una sola persona generaría miles de millones de millones de terabytes de información. 

Para poder hacernos una idea mas exacta, si lográramos almacenar toda la información de una sola persona en varios discos de 1 Terabyte cada uno, necesitaríamos unos 500 millones de edificios del tamaño del Empire State para poder guardarlos.

Y como todo esto es ciencia pero sobretodo física, no podíamos dejar fuera de la fiesta al  físico mas famoso de todos los tiempos, si señores y señoras, me refiero a Don Albert Einstein…

Y a todo esto, ¿porque Einstein ?… Pues porque también podría existir una problemática tecnológica relacionada con la conversión de materia a energía. Como bien sabemos, y según fue expresado por la famosísima ecuación de Einstein “E=MC²”, la materia y la energía son la misma cosa, e incluso pueden transformarse y convertirse la una en la otra. Aunque parezca increíble, algo tan inofensivo como una galleta, podría contener tanta energía como una bomba atómica. La clave es cuán rápidamente dicha energía es liberada, lo cual en física se conoce como potencia, equivalente a energía por unidad de tiempo. Entonces, la conversión de la masa de un ser humano promedio a energía daría como resultado 40 veces la energía liberada en la más grande de las explosiones atómicas. Sin el medio tecnológico apropiado para controlar esta situación, el teletransporte podría resultar catastrófico.

Pero aparte de los problemas tecnológicos que de por si no son pocos, se le han de sumar unos no menos importantes, los problemas éticos o filosóficos.

Estos problemas filosóficos se resumen en una sola pregunta:

¿Qué es lo que se obtiene del otro lado al llevar a cabo el proceso de teletransporte?

¿Es la misma persona, o solamente una réplica cuántica perfecta? ¿Se está desarmando a la persona y armándola en otro lado; o acaso se la está desarmando, almacenando la información y luego creándola de cero nuevamente usando dicha información? ¿El teletransporte estaría matando al individuo y luego creando una copia exacta del mismo; o de alguna forma lo preserva y luego lo transporta a otro lado? Mientras se mantengan sin contestar, todas estas preguntas plantearían profundas cuestiones éticas y filosóficas muy relevantes.

LA MECÁNICA CUÁNTICA

Seguramente todos nosotros hemos oído hablar o hemos leído acerca de la  mecánica cuántica. Esta rama de la física, que representa un gigantesco avance con respecto a la física clásica newtoniana, plantea muchas situaciones sumamente exóticas y en extremo extrañas, algunas de las cuales incluso se contradicen radicalmente con nuestra lógica y sentido común. 

Uno de los principios fundamentales de la mecánica cuántica es lo que se conoce como la dualidad onda-partícula, la cual desbarató completamente nuestra forma previa de observar el mundo atómico. Previo al desarrollo de la mecánica cuántica, los físicos solían considerar al átomo como una unidad compuesta por un núcleo (que estaba formado por protones y neutrones) y una serie de electrones girando en torno a dicho núcleo en órbitas establecidas. Con el desarrollo de la mecánica cuántica, los físicos descubrieron que dichas “órbitas establecidas” no existían; en cambio, los electrones actuaban como ondas y hacían saltos cuánticos en sus movimientos aparentemente caóticos dentro de los átomos.

Otra de las exóticas propiedades de la mecánica cuántica es lo que se ha dado en conocer como el principio de incertidumbre de Heisenberg. Según este principio, no se puede conocer a la vez la velocidad y la posición exacta de un electrón, ni se puede conocer su energía exacta medida en un intervalo de tiempo dado. Sumado a la dualidad onda-partícula, este nos impide conocer la posición exacta de los electrones que orbitan al núcleo; solo podemos encontrar diferentes intensidades de onda y hablar de la probabilidad de encontrar un electrón concreto en cualquier lugar y cualquier instante de la misma.

Si tomamos en consideración la dualidad onda-partícula y el principio de incertidumbre, la mecánica cuántica nos dice entonces que en el nivel cuántico se violan todas las leyes básicas de sentido común: los electrones pueden desaparecer y reaparecer en otro lugar diferente, y también pueden estar en muchos lugares al mismo tiempo. De esta forma, los electrones podrían experimentar a nivel cuántico algo muy similar al proceso de teletransporte.

Mientras que para los electrones resulta sumamente sencillo, incluso natural, desaparecer en un lado y reaparecer en otro, trasladado a escalas macroscópicas la posibilidad de que esto mismo suceda es increíblemente remota. Aunque dicha posibilidad existe y está permitida por las leyes físicas, habría que esperar un tiempo muchísimo mayor que la edad del Universo para que ocurriera. Además, en un cuerpo humano formado por billones y billones de átomos, incluso si los electrones están danzando y saltando en su viaje alrededor del núcleo, hay tantos de ellos que sus movimientos se promedian. De hecho, a grandes rasgos, esta es la razón por la cual en nuestro nivel las sustancias parecen sólidas y permanentes.

Si bien todos estos fenómenos son sumamente interesantes y nos permiten pensar que las leyes naturales del Universo no prohíben el teletransporte, lejos se encuentran de las formas de teletransporte que nos serían útiles. Pero no nos desilusionemos y busquemos que otras opciones podemos tomar en cuenta…

EL ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO

Traten de imaginarse un fenómeno tan exótico y raro, que inclusive el propio Einstein tuvo que recurrir a la palabra “fantasmal” para describir a grandes rasgos su funcionamiento. El fenómeno al que me refiero se conoce como entrelazamiento cuántico, y es una de las propiedades más extrañas de la mecánica cuántica. Tan extraña es que solamente algunos pocos “elegidos” consiguen comprender realmente las muy complejas y extensas matemáticas detrás de dicha propiedad.

Explicado de forma sencilla, el entrelazamiento cuántico funciona así:  En primer lugar se deben tomar dos electrones (o cualquier partícula subatómica que les guste) en estado de coherencia, es decir, que cuenten con las mismas propiedades y vibren al unísono. Luego, aunque dichos electrones sean separados por inmensas distancias, incluso distancias tan grandes que la luz no consiga viajar de un electrón al otro, estos permanecerán en sincronización ondulatoria, y cualquier modificación que se realice sobre las propiedades de uno de los electrones, se reflejará instantáneamente en el otro electrón remoto.

Inclusive si las partículas se encuentran separadas por años luz de distancia, seguirá existiendo una onda invisible que las conecta, como si hubiese algún tipo de conexión profunda que las vincula, como si tuviesen conciencia o un alma propia. El mismo Einstein solía denominar a este fenómeno, de forma burlona, como una “fantasmal acción a distancia”.

En la década de 1980, un equipo científico de Francia probó experimentalmente este fenómeno utilizando dos detectores separados por 13 metros de distancia y midiendo los espines de fotones emitidos por átomos de calcio. Increíblemente, los resultados concordaron por completo con la teoría cuántica: aún estando separados, cuando se modificaban las propiedades de uno de los fotones, dicha modificación se reflejaba instantáneamente en el otro fotón, como si algo desconocido los mantuviese unidos y comunicase esa información entre ellos.

En el año 1993, científicos de IBM demostraron que era físicamente posible teletransportar objetos, al menos a nivel atómico, usando el entrelazamiento cuántico. En realidad lo que se transporta no es el objeto en sí, sino toda la información contenida dentro del mismo. Desde entonces los físicos han conseguido teletransportar fotones e incluso átomos enteros utilizando las propiedades del entrelazamiento cuántico, en lo que se ha dado a conocer como “teletransporte cuántico”.

Con la utilización de este método se han logrado increíbles avances recientes en relación con el teletransporte. En el año 2004 físicos de la Universidad de Viena teletransportaron partículas de luz a una distancia de 600 metros. En el mismo año, se consiguió el teletransporte cuántico no de fotones de luz, sino de átomos reales (puntualmente tres átomos de berilio), lo cual nos acerca a un dispositivo de teletransporte más realista y útil. En el año 2006 se logró otro avance espectacular: el primer teletransporte de un objeto macroscópico. Un equipo de físicos consiguió entrelazar un haz luminoso con un gas de átomos de cesio, el cual involucraba billones y billones de átomos. Luego codificaron la información contenida dentro de pulsos de láser y fueron capaces de teletransportar esa información a los átomos de cesio a una distancia de casi medio metro.

En el año 2012, investigadores europeos batieron el récord hasta entonces vigente pues lograron teletransportar fotones a una distancia de 143 kilómetros. Así que podemos decir que cada vez estamos mas cerca…

TELETRANSPORTE Y EL CONDENSADO DE BOSE-EINSTEIN

Debido a que lograr un estado de entrelazamiento cuántico entre objetos plantea inmensas dificultades, los físicos comenzaron a explorar otras posibilidades para el teletransporte de objetos sin la necesidad de recurrir al entrelazamiento. En el año 2007, finalmente se consiguió desarrollar un nuevo esquema de teletransporte, basado en un nuevo estado de la materia denominado “condensado de Bose-Einstein” (o BEC).

En la naturaleza se puede encontrar la temperatura más fría en el espacio exterior, la cual corresponde a 3°K por encima del cero absoluto (esto se debe al calor residual del Big Bang que aún llena el Universo). En cambio,un BEC se encuentra a una millonésima de mil millonésima de grado sobre el cero absoluto, lo más que podemos acercarnos a este último. Cuando un objeto se enfría hasta alcanzar casi el cero absoluto, todos sus átomos se ponen en el estado de energía más baja, de modo que comienzan a vibrar al unísono y se hacen coherentes entre sí.

El nuevo dispositivo de teletransporte funcionaría entonces de la siguiente manera. Se toma un conjunto de átomos de rubidio super-fríos en un estado BEC. Entonces se aplica al BEC un haz de materia, también compuesto por átomos de rubidio. Estos últimos átomos también“quieren ponerse” en el estado de energía más baja, así que ceden su exceso de energía en forma de un pulso de luz. Este haz de luz, que contiene toda la información cuántica de la materia original, se envía a través de un cable de fibra óptica. Por último, el haz de luz incide sobre otro BEC, que transforma el haz de luz en el haz de materia original.

Este nuevo método de teletransporte es sumamente prometedor, puesto que se evita el muy complicado entrelazamiento de átomos. De cualquier modo, las cosas no son tan sencillas como parecerían: este método también tiene sus problemáticas, principalmente por depender de las propiedades de los BEC, que son muy difíciles de recrear en el laboratorio.

QUE PODEMOS ESPERAR

Como nos hemos dado cuenta, la teletransportación esta un poco lejos de hacerse realidad debido a que aun tenemos problemas técnicos muy difíciles de superar, pero al paso en el que la tecnología esta evolucionando si podemos asegurar que llegara el día en el que teletransportarse sea tan común y ordinario como leer la ultima notificación de nuestra red social favorita. Quizas solo necesitemos de unos cuantos siglos o quizás de un tiempo mucho mayor.

Falta aun mucho por descubrir, mucho por hacer y demasiado por discutir.

Sabemos que actualmente se requieren los laboratorios y el instrumental más avanzado del mundo para teletransportar tan solo algunos átomos. Los físicos confían que en las próximas décadas se pueda realizar el teletransporte de objetos más complejos, como moléculas o incluso algún virus. Pero nosotros no viviríamos lo suficiente como para llegar a verlo, aunque alguno de nuestros descendientes podría estar disfrutando de esa invención dentro de un buen tiempo.

Aun siendo así  cuando llegue el momento seguro ese avance científico sera una de las mas significativas revoluciones experimentadas por la humanidad y la sociedad. 

Esta entrada participa en la XXXIX Edición del Carnaval de la Física, que esta siendo organizado en esta ocasión por el blog El zombi de Schrödinger. ]

Referencias |